La firma, controlada por Mateo Cardiel y Díaz de Mera, acumula 50 millones de metros en suelo.
El Grupo Lábaro, una de las inmobilarias españolas con una mayor cartera de suelo residencial, se sumó ayer al abultado elenco de empresas que se han visto abocadas a solicitar el concurso voluntario de acreedores (antigua suspensión de pagos) por su delicada situación financiera.
Tras comunicar la decisión a sus trabajadores, el grupo solicitó ante el Juzgado de lo Mercantil número 4 de Madrid la declaración de concurso ante «la falta de liquidez como consecuencia de la crisis que afecta al sector», según reconoció en un comunicado.
El concurso sólo afecta la sociedad matriz del grupo, y en principio no repercutirá en el resto de las empresas dependientes, según dijo la empresa. «Salvo en casos aislados no es previsible que afecte a otras sociedades del grupo o empresas asociadas», insistieron fuentes de la compañía.
En su remitido, el grupo explica que su sus situación responde a la caída experimentada por las ventas de vivienda y a la «brusca contracción» de la financiación bancaria, lo que ha contribuido a mermar su liquidez.
Lábaro indica que su intención es negociar con sus acreedores, en el marco del procedimiento concursal, a fin de alcanzar un convenio «que le permita revisar su modelo de negocio y adaptar el pago de la deuda a la nueva situación del mercado, evitando que la actual falta de liquidez deteriore el valor de sus activos».
La compañía, con una deuda de 700 millones de euros, está participada en un 33% por su presidente, Julio Mateo Cardiel, y por Ignacio Barco y Domingo Díaz de Mera, que controlan de forma conjunta el 46% de la firma.
Plan para 17.000 viviendas
Precisamente, Díaz de Mera también es accionista de Colonial, otra de las grandes inmobiliarias asfixiada por su deuda. Es uno de los empresarios más conocidos en Castilla La Mancha, por su condición de constructor, promotor del aeropuerto de Ciudad Real y presidente del Ciudad Real Balonmano, uno de los mejores equipos del mundo.
Con una plantilla de unos 170 trabajadores, Lábaro cuenta con una cartera de suelo de 50 millones de metros y tenía previsto construir 17.000 viviendas entre 2007 y 2010. Sus activos, según sus estimaciones, están valorados en 2.800 millones de euros, incluyendo la propia deuda. La firma se había replanteado el año pasado virar hacia otros nichos del mercado por su excesiva dependencia de la oferta residencial. En concreto, ya había dado el salto al extranjero con la incursión en los países del Este.
La compañía presidida por Mateo Cardiel es dueña del 12% de Parquesol, controlado por la constructora San José. Con la entrada en el capital de esta firma, Lábaro pretendía integrarse en la fusión prevista entre la constructora y la inmobiliaria. Pero sus apuros financieros le dejaron fuera. Tras la declaración de concurso, la actividad de Lábaro continuará bajo la supervisión de los administradores que designe el juez.
Lábaro sigue de esta manera los pasos de una cada vez más nutrida lista de compañías inmobiliarias que han suspendido pagos por la recesión inmobiliaria. Ayer, el consejo de Colonial, que pugna por evitar la quiebra, acordó por unanimidad iniciar los trámites para la venta del 84% del capital que tiene en la compañía francesa Societe Foncière Lyonnaise (SFL), según informó la inmobiliaria a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
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